viernes, 24 de octubre de 2014

El fracasado ii

La pantera se relamió. Sabía que los otros cazadores vendrían a buscar a su compañero y debía llevarse el cuerpo de allí. ¡Pero hacía tanto que no comía! A duras penas resistió sus deseos y comenzó a arrastrar el cuerpo. Era muy pesado, pero por fin logró meterlo en una hondonada done, más tranquilamente, comió a su gusto.
A veces era interrumpida por la llegada de los carroñeros. Los buitres eran cada vez más osados.
- ¡Esta carne es mía! -gruñó
- Danos un poco, pantera -dijo un buitre. Y volando al raso casi le tocó con el ala. La pantera se dio la vuelta para desgarrarla en el aire, pero sin duda es lo que las aves estaban esperando, pues bastó para que se despistara un segundo y ya había otro buitre volando con una de las piernas.

- Carroñeros. Habéis tenido suerte con esa pierna, pero no contéis con llevaros nada más. Os daré un consejo: daros por satisfechas o esta carne os va a ser demasiado cara.
Pero los buitres no se amilanaron. Llevándose la pierna a lo alto de un árbol, comenzaron a devorarla. Por fin uno de ellos se volvió hacia la pantera y le espetó:
- ¿No sabes a quién estás comiendo, pantera?
- Un humano -dijo ella entre gruñidos
- Te comes al soñador -dijo el buitre
Y luego volvió a su festín. Al rato habían terminado y otra vez jugaron a despistar a la gran pantera. Por fin, y a costa de una herida en un ala, consiguieron llevarse una mano.
- La próxima vez será la última, os lo advierto -dijo la pantera
Pero los buitres no le prestaron atención y comieron sus restos. Entonces otro de los buitres se volvió hacia el felino:
- El soñador mira hacia el sol y hacia las estrellas. ¿Sabes qué hace, pantera?
La pantera no contestó. Intentaba tragar cuanto más mejor y en el menor tiempo posible, pues temía que le robaran más comida y también pensaba que los cazadores ya no tardarían en dar con su rastro.
Otro buitre contestó por ella:
- Pues pregunta, pantera. No para de preguntar. Una pregunta para la que solo tú diste respuesta.
Entonces todos los buitres, hartos ya de su comida, comenzaron a dar vueltas en torno a la pantera. A lo lejos, los cazadores que buscaban a su compañero los vieron volando y supieron lo que significaban.
- La pregunta es "¿cuándo? ¿cuándo nací, cuándo moriré?" Y tú respondiste a las dos preguntas, pantera -cantaba uno de los buitres
- ¿Cuándo, cuándo, cuándo? -graznaban los otros.
- ¿Cuándo moriré? -se preguntó entonces la pantera, sorprendida ante su propio pensamiento. El soñador estaba en ella.
En aquel momento, uno de los cazadores gritó y todas las lanzas apuntaron hacia la pantera. Una de ellas le atravesó la garganta mientras otra le dio en el costado.
Y así murió. 
Los buitres se fueron volando. El aire invisible era infinito. 

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