martes, 30 de septiembre de 2014

el entrenador

- Puedes hacerlo mejor, mucho mejor. Eso es lo que quiere decir.
Se lo decía su compañero, Baboso Fernández, cuando su entrenador salió por la entrada de la madriguera.
- Eres un buen traductor -respondió el aludido, Baboso López Casanova- yo solo he oído insultos. Por lo visto, si en la segunda parte no soy capaz de correr más, seré responsable de todos los males que puedan suceder en la región.
- Lo harás mejor, lo haremos mejor -dijo Fernández
Los dos eran caracoles de carreras. Aquel día competían con los caracoles de la charca de al lado, ¡y en casa! De todos lados habían venido a verlos al circuito. Incluso se había invitado a las ranas, tras antes obligarlas a llevar bozal para que no su lengua no se llevara a ninguno de los contendientes.
- Dejadnos ir, dejadnos ver -habían suplicado
Pero lo que a López Casanova más preocupaba era el entrenador. Él mismo había sido un famoso caracol de carreras, pero una lesión le impedía segregar mucosa por una parte de la cola. En tales condiciones, no podía competir
(quedan 6 min)
- ¿Ha sido usted muy duro cn él, entrenador? -prgutnó la caracola López de Casanova, madre del corredor
- Tan duro como correspondiá
Comenzó el segundo tiempo. Y el entrenador se acordó de cómo él, dejoven, había tenido tanta fuerza como López Casanova, su mejor corredor.
Pero que en una noche loca había visitado la cueva de una caracola y, sin que esta pudiera verle la cara, la había forzado.
Después había húido tan precipitadamente que se había caído por una zanja en la que había un gato. El gato había jugado con él y apenas había vivido para contar su experiencia. El unico recuerdo era su cicatriz, su lesión y el motivo de que ya no corriera más.
Y hoy era su propio hijo quien corría en su lugar. Porque sí, la desafortunada que había recibido su semen era la sñora López De Casanova, l amisma que ahora gritaba, llena de alegría
- vamos baboso Lopez!! Eso es, eres el mejor!
Porque Casanova habí aganado la carrera.
Y el entrenador sintió que algo se le derretía pòr dentro.
"Esta lesión no para de molestarme", se dijo en voz alta.

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